The hick of French Lick II – La plenitud

Los Sycamores se mantuvieron imbatidos y alcanzaron el nº 1 a nivel nacional durante el último año de Bird en la universidad, hasta que el equipo de Michigan State liderado por un base de 2,06m llamado Earvin “Magic” Johnson los tumbó en la Final Nacional del Torneo Universitario (NCAA) de 1979, en lo que se convertiría en uno de los espacios más vistos en la historia del baloncesto. Bird fue nombrado jugador universitario del año en la temporada 1978-79 y dejó la Universidad de Indiana State como el quinto mejor anotador en la historia de la NCAA. Los Sycamores registraron una marca de 81-13 durante la era Bird.

 

Los Boston Celtics le seleccionaron en el Draft de 1978 con la esperanza de que Bird, que se había declarado elegible ese año, diese el salto sin cumplir su ciclo universitario pero a sabiendas que la elección merecía la pena aún cuando optase por seguir un año más en la universidad. En la temporada 1977-78 los Celtics registraron una marca de 32-50, la peor desde la temporada 1949-50. Cuando Bird decidió continuar en Indiana State un año más, los Celtics cayeron a un record de 29-53 en la temporada 1978-79, pero Bird llegó finalmente a Boston para la campaña 1979-80 y cambió el escenario de manera radical.

 

En su primera temporada los Celtics ganaron 32 partidos más que en la temporada anterior y consiguieron un registro de 61-21 volviendo a lo más alto de su división. Jugando los 82 partidos, Bird lideró a su equipo en puntos (21,3 ppp), rebotes (10,4 rpp), robos de balón (143) y minutos jugados (2.955) y fue segundo en asistencias (4,5 app) y triples (58). Aunque “Magic” Johnson también tuvo un espléndido año “rookie” coronándose campeón con los Los Angeles Lakers, Bird fue nombrado Rookie del Año y realizó el primero de sus doce viajes al All-Star Game.

 

Un traspaso de pretemporada, que muchos consideran el más descompensado de la historia de la NBA, condujo al pívot Robert Parish y al sexto hombre Kevin McHale a Boston, donde se unieron a Bird y al veterano Cedric Maxwell constituyendo un “frontcourt”        que llevó a los Celtics al campeonato en 1981. Boston sobrevivió una memorable Final de Conferencia Este contra Philadelphia, en la cual remontaron un 3-1 inicial remontando un marcador adverso en todos y cada uno de los siguientes tres partidos. Después ganaron a los Houston Rockets en las Finales de la NBA por 4-2. Bird, una vez más, lideró el equipo en puntos (21,2 ppp), rebotes (10,9 rpp), robos de balón (161) y minutos (3.239).

 

 Los aficionados llenaban, no sólo el Boston Garden, que colgó el cartel de “No hay billetes” en cada uno de los 541 partidos que Bird jugó allí, sino también el resto de canchas a lo largo y ancho del país. Junto a “Magic” Johnson, Bird revitalizó la NBA ayudando a convertirla en el espectáculo de carácter global que, a día de hoy, tiene. Después de sólo dos temporadas, aficionados, entrenadores y rivales ya sabían cómo se las gastaba Bird: estadísticas envidiables y actuaciones decisivas. La concentración de Bird y su frialdad eran inigualables. Las horas de juventud dedicadas a optimizar su tiro rendían ahora dividendos en la NBA. Ningún otro jugador de su época fue un tirador tan consistente en cualquier situación.

 

En la temporada 1981-82 Bird fue seleccionado, la primera de tres temporadas consecutivas, para el segundo mejor equipo defensivo de la NBA. A pesar de ser un jugador relativamente lento y poco efectivo en la defensa individual, su anticipación y sentido del juego lo hicieron impagable como defensor a nivel de equipo. Bird era capaz de codificar una jugada centésimas antes de que se produjese. Terminó segundo en la carrera por el MVP tras Moses Malone. Sus 19 puntos en el All Star Game, incluyendo 12 de los últimos 15 de su equipo, le valieron el premio de MVP en el fin de semana de las estrellas. Pero no sería hasta la temporada 1983-84, cuando los Celtics volverían a las Finales de la NBA. Para entonces la media de puntos de Bird se había incrementado hasta los 24-26 y promediaba más de 7 asistencias por partido. También convertía entorno al 90% de sus tiros libres.       

 

Tras obtener el primero de sus tres MVP´s consecutivos, Bird ayudó a los Celtics a ganar a los Lakers en una serie de 7 partidos en las Finales de 1984. Era el primer enfrentamiento con “Magic” Johnson  en unos play-off por el título desde la final universitaria de 1979, y fue memorable. En el quinto partido, con el mercurio del Boston Garden sobrepasando los 35ºC, Bird alcanzó los 34 puntos llevando a los Celtics a una victoria 121-103. El séptimo partido, record de audiencia televisiva, vio a Bird conseguir 20 puntos y 12 rebotes para ganar por 111-102. Con unos promedios de 27,4 puntos y 14,0 rebotes fue nombrado MVP de las Finales.

 

En la temporada 1984-85, el promedio de puntos de Bird subió hasta los 28,7, el segundo más alto de la liga y de su carrera. Impulsó esa media con un record personal de 60 puntos el 12 de marzo de 1985 contra Atlanta. También anotó 53 de 131 tiros de tres puntos para un  42,7%, segundo mejor de la liga tras Byron Scott. Lesiones varias en el hombro y los dedos contribuyeron a una derrota en seis partidos contra los Lakers en las Finales. Sin embargo, al final de la temporada Bird obtuvo su segundo MVP consecutivo.      

  

En la temporada siguiente, que vio a los Celtics ganar su 16º campeonato, Bird se ganó el estatus de leyenda viva. Fue una cascada de premios: MVP de la NBA, MVP de las Finales, Hombre del Año por la revista “The Sporting News” y Atleta del Año por “Associated Press”. Lideró la liga en triples convertidos (82) y en porcentaje de tiros libres (89,1%). Además se situó en el Top Ten en otras tres categorías del juego (puntos, rebotes y asistencias). Incluso ganó el primer concurso de triples de la historia de la NBA. Los Celtics acabaron la temporada regular con un record de 67-15; un porcentaje de 81,7% de victorias, el quinto más alto de la historia. En las Finales frente a Houston, Bird jugó con el triple doble: 24,0 ppp, 9,7 rpp y 9,5 app. En el último y decisivo partido, alcanzó los 29 puntos, 11 rebotes y 12 asistencias para obtener su segundo MVP de las Finales.

 

El año siguiente trajo consigo una nueva proeza de Bird. Se convirtió en el primer jugador de la historia en promediar más de un 50% en tiros de campo (52,5%) y más de un 90% en tiros libres (91,0%) durante la misma temporada. Al más puro estilo “Larry Legend”, probó que no era fruto de la casualidad, consiguiéndolo de nuevo la temporada posterior (52,7% y 91,6%). Y, además, completó el aliño promediando más de 9 rebotes y 6 asistencias ambas temporadas.

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