Podemos ser amigos

El título de este artículo es sinónimo del infierno; los curas en misa podrían pregonarlo como castigo a los impíos. No hay peor castigo y, ¿quién no lo ha sufrido alguna vez?

Siempre igual. Te gusta una chica mucho, incluso te llevas bien con ella, te ríes, es ingeniosa y guapa,  muy guapa. Como diría el poeta Chemón, “estás enchotadísimo”. Haces acopio de valor y Brugal-Cola y te das de bruces con el delirantemente cruel: “No, bla, bla, bla… pero podemos ser amigos”.

Quién esté libre de pecado que tire la primera piedra.

 Niña de mis ojos y dueña de mi corazón, ¿podemos ser amigos? ¿Acaso tengo cara de imbécil?  No lo soy.

1)      Tienes la cara después de romperme el corazón y destrozar mi ego, lo cual es mucho peor, de ofrecerme amistad. Jajaja… que aún quedan personas con un poco de dignidad. Joder con la amistad. Me ofreces poder escuchar tus sonrisas y lágrimas al lado del gilipollas de turno, gilipollas que, por muy buen tío que sea, a mis ojos siempre será tal.  Me ofreces tener que ayudarte el día de mudanza, tener que hacerte un regalo por tu cumpleaños y vivir en una montaña rusa de ilusión y desesperanza según soplen los vientos en tu relación. Y, a cambio, ¿qué saco? Comer mierdas que no son mías, una sonrisa furtiva o un beso en la mejilla el día que estés de buenas y te abandone el periodo.

       La respuesta es no.

2)          Ya tengo amigos. No necesito más, ya cumplí el cupo. No te necesito para salir de copas, emborracharme, loar el tiro de Garbajosa, el juego de Nowitzki, ir a los partidos del Oviedo o al cine, salir a cenar, comentar la política de inmigración del PSOE o la última novela de Pérez-Reverte. Te necesito para decirte que eres perfecta, que te quiero, que mi vida a tu lado adquiere el sentido que nunca tuvo y que tu sonrisa es la causa principal del calentamiento de la faz de la tierra. Te necesito para abrazarte, besarte, expandir mis sentidos (¡qué fino soy!) y, en definitiva, ser humano.

La respuesta es no.

Si no me puedes dar eso, no seas hipócrita y mándame a la mierda. Te puedo garantizar que es mucho más honesto que el “bla, bla, bla… podemos ser amigos”. Y no te preocupes, que lo superaré; de sopetón puede ser más duro pero a la larga es mucho más fácil de digerir. Si hay que morir, siempre es preferible hacerlo por una estocada limpia que tras cien latigazos.

 

Dámaso Martínez,Publicado en Sat Sep 23 19:00:27 UTC+0200 2006

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3 respuestas a Podemos ser amigos

  1. Alberto dijo:

    si es que es una maravilla.cuanta perra razón,jejeje.
     
    q calse tienes!!!

  2. Roberto dijo:

    Y que razón tienes, cuantas veces he repetido, para mi desgracia durante los últimos años, ¡¡ no hay peor cosa que morir ahogado !!

  3. mauricio dijo:

    Estoy de acuerdo al 100% pero de alguien que no tienes interes sexual, no te importa ser amigo, vease caso Martona… aunque hay muuuuuuchos mas!!! puedes ser amigo de alguien sin pedir nada a cambio simplemente eso, independientemente de la mirada sucia que acompaña al 99,99% de los hombre en el 90% de los casos!!!

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