Lo más bonito…

Recordaba ayer con una sonrisa el pasado puente del Pilar. Cuatro de los mejores hombres que ha dado a luz este gran crisol de entidades nacionales que conforma lo que algunos llaman España nos juntamos en la ciudad de Santander, que como todo el mundo sabe es ir, cagar y volver.

Precisamente eso hicimos. Y en el viaje de vuelta a bordo de ese maravilloso Ford Focus azabache de Roberto, antes de llegar a Casa Poli en el hermoso concejo asturiano de Llanes y meternos entre pecho y espalda una opípara comida, comentábamos pausadamente los hechos acaecidos la noche anterior. En medio de una conversación de lo más amena y divertida, Gabi, la cabeza pensante del grupo, lanzó al vuelo una cuestión que enturbió el plácido palpitar de nuestros corazones:

¿Qué es lo más bonito que os ha dicho nunca una mujer?

Roberto fue el primero en recoger el guante. Y contestó, como sólo un hombre que alguna tuvo una novia y le duró más de diez días puede contestar:

Lo más bonito que me dijo una chica fue un te quiero acompañado de un beso en el lóbulo izquierdo, una mañana de sábado al despertarnos tras haber hecho el amor la noche anterior

Zapi y yo, en el asiento posterior, nos miramos como dos elefantes en una cacharrería anonadados por la delicadeza del momento. Un momento, para nosotros, tan romántico y enternecedor como lejano y extraño. Me llevó medio minuto dar con mi respuesta. No conozco a muchas chicas y, que me hayan dicho cosas bonitas muchas menos. Así que me tomé treinta segundos y me sobraron veinte.

Lo más bonito me lo dijo una chica gaditana en Barcelona. Tenía 19 años, yo 24. Había coincidido un día con ella y su amiga de Salinas, ambas estudiantes de odontología en la UAB. Me pidió el teléfono, se lo di y tras un par de semanas de recibir llamadas y sms, me decidí a ir con ella a tomar un café un miércoles por la tarde. Pues bien, hablamos tranquilamente y a eso de los 15-20 minutos de conversación cortó mi discurso y me soltó a bocajarro:

Oye, ¿qué te parece si quedamos el sábado pa follar?

Surrealista pero bonito. Risas varias en el bólido y comentario de Zapi:

Aún a día de hoy no entiendo cómo no te la follaste

Porque no me gustaba y, además, estaba loca” -le respondí.

Y eso, ¿te parecen razones de peso? – me replicó. Y continuó con su turno:

¡Rediós!, es una difícil elección pero en mi caso las palabras más bonitas me las dijo una vez una preciosa chica extranjera una noche de viernes y fueron, en honroso castellano: te lo dejo en 40 €

Aquí se acabó la conversación. No pudimos continuar. Pasamos el resto del viaje a carcajada limpia mirando para Zapi, mientras él con su sonrisa más sibilina y la mirada perdida en la ventanilla no paraba de farfullar:

¡No sé de qué os reís, joder! Es la pura verdad  

Ése es mi amigo en estado puro, y cada día me levanto dándole gracias al Señor, el destino, la perra fortuna o el cruel azar por haberle cruzado en mi camino.

Advertencia: Aunque basado en un hecho real, las conversaciones son fruto de la imaginación del autor. Cualquier uso fraudulento de las mismas puede tener consecuencias penales.

Dámaso Martínez,Publicado en Thu Dec 7 00:15:05 UTC+0100 2006

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