La banda de gaitas de Merriamac St.

Las gaitas suenan alto y claro en Merriamac Street. Los parroquianos de los pubs vuelven a sonreir. El baloncesto, los Celt´s en particular, es el eje sobre que el que se vierten todas las conversaciones. En Boston, ciudad demócrata por excelencia y construida por la inmigración europea principalmente de origen irlandés, hay cuatro equipos profesionales: los Patriots de fútbol americano, los Red Sox de béisbol, los Bruins de hockey hielo y mis Celtics. Ninguno es comparable a estos últimos, ni en calado social, ni repercusión mediática ni en éxitos deportivos.

 

Y ayer, mi vilipendiado Danny Ainge anunciaba el fichaje de Kevin Garnett por los “arrogantes verdes”. A cambio el equipo cedía a los Timberwolves dos jóvenes promesas (Jefferson y Green), al primo de Stephon Marbury (Sebastian Telfair), un veterano con problemas de lesiones (Ratliff) y un gladiador (Ryan Gomes). A finales de junio ya se realizó un movimiento de similar perfil con la llegada de Ray Allen procedente de Seattle a cambio de Delonte West (base titular), Wally Szczerbiak y la 6ª elección en el draft de 2007, Jeff Green.

 

Como resultado, se deshace por completo el equipo del año pasado, un equipo cargado de juventud y de inciertas perspectivas de futuro con unos resultados mediocres hasta el momento, que acabó de frustrar al jugador -franquicia de los últimos años en Beantown, Paul Pierce. Se obtiene a cambio dos jugadores de calibre All-Star en los puestos de escolta y ala-pivot, para formar junto al mencionado Pierce, el trío más talentoso y amenazante de toda la NBA. Se desinvierte en opciones a futuro apostando muy fuerte por el presente. Hay que tener en cuenta que la edad de los mismos oscila entre los 29 de Pierce y los 32 de Allen, es decir, ya no son unos niños y, como mucho, hablamos de tres años de rendimiento al máximo nivel. El lado oscuro se agiganta al pensar que actualmente la plantilla cuenta con sólo ocho jugadores: agreguen a los tres anteriores a Ryon Rondo, Leon Powe, Brian Scalabrine, Kedrick Perkins y Tony Allen. Y se convierte en azabache si contamos con un límite salarial de 55 millones de dólares, cuando la suma de salarios del trío Allen-Garnett-Pierce suma 50. Si bien, es cierto que siempre se puede traspasar el límite pagando la correspondiente multa que asciende a una cantidad equivalente a la masa salarial superior al mismo.

 

Aún así, el árbol de la ilusión vuelve a dar sombra al nuevo Garden, una sombra bien merecida para una afición que, acostumbrada a ganar, ha vivido con estoicismo los últimos 16 años desde el furgón de cola de la Liga.  Con tres jugadores entre los cinco mejores en su posición de toda la NBA  y jugando en la conferencia este, todo es posible; mucho más vistiendo la elástica verde. Con la incorporación de un par de jugadores interiores de garantías desde el banquillo y un base que no se vuelva loco estamos en el camino correcto aunque no nos sobre tiempo.

 

¿Se imaginan el 17º banderín ondeando en el tejado del TD Banknorth Garden? Yo ya casi lo estoy tocando.

GO CELTICS, GO!

 

Está sonando: "Glory Days" de Bruce Springsteen J (Permitidme el guiño "fotologuero" pero es que hoy estoy de buen humor)

Dámaso Martínez,Publicado en Wed Aug 01 21:37:21 UTC+0200 2007

 

  

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Una respuesta a La banda de gaitas de Merriamac St.

  1. Daniel dijo:

    Aunque jamás podrán a llegar a la magia de los Bird, Parish, Dennis Johnson, Ainge y McHale los celtics ilusionan de nuevo.
     
    VOLVEREMOS! :-))
     
    Dani 

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