Consejo de sabios (I)

El Consejo de sabios ha dictaminado. En su último cónclave allá por el mes de mayo se llevó a cabo, en un clima óptimo para la reflexión, una aproximación filosófica al discernimiento de una cuestión básica y definitiva, tratada ya desde el principio de los tiempos por grandes clásicos del pensamiento como Platón en su maravilloso “El banquete”. Ejerceré en este sacrosanto espacio de mero secretario actuarial, a petición del propio Consejo.

 

¿Cómo medir un intangible? ¿Es posible cuantificar el amor? Nos referimos al amor de pareja, por supuesto. Y al igual que nuestro viejo maestro, nos hundimos en un mar de contradicciones y contrasentidos. Para cuantificar algo es necesario empezar por definir su unidad de medida y que ésta  cumpla unas propiedad mínimas: reflexiva, asociativa, aditiva y neutra; y definir una unidad de medida absoluta para el amor resulta harto complicado, supera nuestras capacidades.

 

Discutimos largo y tendido, sin descanso, buscando un lugar común, un punto de partida. Y, finalmente, lo encontramos en Jeremy Bentham y su corriente utilitarista. A raíz de este dato, los más avezados ya podéis suponer que el seno del Consejo está representado por una mayoría de licenciados en Economía. Y Jeremías lo tenía claro, es inútil cualquier tipo de reflexión que no desemboque en una consecuencia práctica que suponga un avance, un paso adelante en el lento progreso de la humanidad. En definitiva, ¿a quién cojones le importa si se puede medir o no el amor? La pregunta se puede delimitar y acotar en términos más concretos que faciliten el análisis y permitan alcanzar una conclusión de validez universal.

 

¿Cómo reconocer si tu chica/-o está verdaderamente enamorada/-o de ti? Esta pregunta resulta de una concepción mucho menos filosófica pero, a todas luces, en su pragmatismo permite encuadrar el análisis en un escenario más asequible. Por otra parte, no deja de ser la pregunta cuya respuesta anhelan millones de almas sensibles a lo largo y ancho del globo. Nadie se levanta de la cama acariciándose la barbilla y preguntándose, ¿cómo puedo medir el amor? Desde luego, nadie en su sano juicio.

 

El Consejo de sabios en un esfuerzo intelectual sin parangón (1) encontró una respuesta.  El análisis completo aparece publicado en el ya clásico: “Huerga-Martinez approach to a new measurement theory about love” de la editorial McDonald-King. La sociedad es aún inconsciente de la tremenda deuda contraída con nosotros.

 

CONTINUARÁ…

 

      (1) Tomo la expresión del maestro D. Campo de la Universidad Complutense de Madrid.

Dámaso Martínez,Publicado en Thu Ago 30 19:20:41 UTC+0200 2007

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