Where amazing happens

Asombroso. Por algún motivo inexplicable hay ciertas personas que generan empatía.

De la misma forma que conoces a un tipo en la Facultad al que no habías visto nunca antes, y tras diez minutos de conversación con él ya sabes que es uno de los tuyos también hay personajes públicos que se hacen sitio en tu corazón por diferentes y peregrinos motivos.

Desde luego, ni lo uno ni lo otro es habitual, pero de cuando en cuando sucede. Igualito que el sexo. La última vez que me ha ocurrido algo similar ha sido viendo a Ronnie O´Sullivan jugando "snooker". Es algo especial. Cualquier televidente ufano en la materia puede sintonizar un partido de "snooker" en Eurosport, ver a excelentes jugadores como Hendry, Selby, Murphy, Maguire, Ebdon, Higgins… y pasar de largo. Cuando O´Sullivan está sobre el tapete verde, sintonizas y ya. Se genera un cierto aura, una cierta magia de que lo imposible puede pasar. Sólo hay que darle tiempo al tiempo. Podría compararse a la sensación de seguir a Michael Jordan sobre una cancha de baloncesto. Tampoco podías dejar de verlo porque eras consciente de que en cualquier momento se podía escribir una nueva y brillante página de la historia.

Y lo imposible sucedió un sábado 15 de diciembre de 2007 en las semifinales del UK Championship.

Ronnie pierde 3-6 contra Mark Selby en un partido al mejor de 17. Yo mientras tanto blasfemo en casa:

– Me cago en tu puta madre, cagon Dios… otra vez que palma en semis. Este hijo puta no vuelve a ganar nada en su vida. ¡Zorra vida! ¡Mierda de deporte! ¡Quiero matar!

A todo esto, mi madre pasa por allí poniendo cara de "tengo un hijo subnormal y encima no cobra paga". La situación, sin embargo, se torna interesante y pronto los insultos se tornan en "Ohhhhhs", "Uyyyyyys" y "Ahhhhhhs". Aquí es cuando repito que no se trata de sexo. O´Sullivan está remontando: de perder 3-6 pasa a liderar 8-7. Selby gana el decimosexto "frame" y todo se decide en el decimoséptimo y último. Ganar o a casa, que dicen los americanos.

Y Ronnie saca el conejo de la chistera. Tras embocar la primera bola roja, abre el resto de las rojas sobre el tapete y le queda un golpeo sobre la bola negra contra la tronera central izquierda que quita el hipo. El emplazamiento no es el idóneo y encarar ese golpe entraña un riesgo máximo porque fallarlo implica perder el "frame" y el partido. Lo más lógico parece jugar una "safety play". Pero O´Sullivan no piensa lo mismo y decide jugar a los dados con el universo. Todo o nada en un segundo.

Me viene a la mente Larry Bird y su particular visión de los hombres y los niños. Sonrío porque esa bola negra cruza dicha frontera. La bola entra y Selby también sonríe desde su butaca. O´Sullivan continúa el recital para terminar el "frame" con un "break" de 147. Sólo Stephen Hendry 15 años antes había logrado algo similar en un "frame" decisivo. Puedes masticar y saborear la historia.

Los asistentes en pie ovacionan bulliciosamente a O´Sullivan. Yo me limito a frotarme los ojos y decir:

– ¡Joder! ¡Joder! ¡No me lo puedo creer! ¡No me lo puedo creer! 

                                   Dámaso Martínez,Publicado en Sun Dic 23 16:14:41 UTC+0200 2007

http://www.youtube.com/watch?v=8PIsBzWW1Uc

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Una respuesta a Where amazing happens

  1. Diego dijo:

    Zorra vida! ¡Mierda de deporte! ¡Quiero matar! . Doy fe de la veracidad de la última expresión.

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