Celtics-Lakers: GAME 4

Épico

El cuarto partido fue simplemente épico. Homero podría haber escrito una nueva Ilíada con el guión de este encuentro, el escenario y los protagonistas, pero Homero lleva un par de milenios criando malvas así que yo seré breve.

Los Lakers imponen su ley. Odom aparece en las series, redentor, y tras anotar 15 puntos antes del descanso lidera a la "fiebre amarilla" a una ventaja de 58-40 al descanso. Los Lakers, al compás del 7, comienzan a jugar al nivel exhibido a lo largo de todo los playoff. El ataque fluye por primera vez en lo que va de Finales, los Celtics no ven aro con facilidad. Ariza, factor "sorpresa" incluido por el maestro Zen en la rotación de este encuentro, impulsa la intensidad defensiva de los locales y, sobre todo, Lamar Odom juega sus mejores minutos en lo que llevamos de series.

Y Odom es la piedra filosofal, el dosel del arco de medio punto donde se asienta la catedral angelina. El juego de los Lakers alcanza otra dimensión cuando él está acertado porque todo se convierte en sencillo a su lado. El balón circula preciso en ataque, llega al tirador desmarcado en el momento adecuado, Gasol se aprovecha de los espacios generados y los Lakers ni siquiera estornudan con un Bryant por debajo de su estándar. 58-40 al descanso, 2-2 en las series y a esperar el quinto partido. C’est fini!!!

El tercer cuarto sigue los mismos derroteros; los Celtics hacen un intento de acercamiento pero los locales responden. Están 20 arriba a mitad de cuarto. Y llega el apagón. Los de verde cierran el cuarto con un parcial de 21-5 para acercarse a sólo dos puntos, 73-71, a falta de doce minutos por jugar. Este muerto está muy vivo.

El camino de la remontada lo inicia Pierce con un 2+1 espectacular y un tapón sobre una media vuelta en suspensión de Bryant, que mete a su equipo en el partido. Los Celtics están sin dos titulares: Rondo y Perkins con problemas físicos, pero Posey y House dan un paso al frente. Boston cree y Los Ángeles se diluye. Gasol y Odom están perdidos. Bryant intenta mantener a los suyos vivos pero él sólo es incapaz de mantener a raya la marea verde.

En el último cuarto viene la puntilla y Ray Allen ejerce de José Tomás. Seis minutos atrás tenían el partido absolutamente perdido, ahora están vivos y no lo van a dejar escapar. Los Celtics ejecutan a la perfección. Garnett aparece por fin, House anota la canasta que pone a los suyos por delante, Posey logra un triple que se clava como una daga en el corazón de los de amarillo y púrpura, y Allen sella la victoria en un majestuoso aclarado frente al desasistido Vujacic.

Es el 3-1. Un imposible 3-1. Los Celtics ganan 91-97 tras remontar 24 puntos en contra en el Staples. Los bostonianos ya acarician un nuevo título, tras 22 años de sequía, y lo hacen fieles a esa actitud recogida en la expresión: Celtic Pride! que define, mejor que nadie, la manera de entender la competición de los de Massachussets.

En esta ocasión el máximo protagonista de la gesta no tiene nombre propio ni dorsal: es el EQUIPO.

UBUNTU!!!

                                               Dámaso Martínez, Publicado en Mon Jun23 17:30:31 UTC+0200 2008

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